


Disciplina, amor y comunidad: el camino de Ana Yenci como maestra de taekwondo y mamá
Para la maestra Ana Yenci Coloriano, el taekwondo ha sido mucho más que una disciplina deportiva: ha sido un proceso de aprendizaje, confianza y crecimiento personal.
Hoy, esa trayectoria se une a una nueva etapa de su vida como mamá, en el Centro Comunitario “Javier Olvera Iglesias”, en Paraíso Maya, imparte clases acompañada de su bebé de 11 meses, combinando la enseñanza, la maternidad y su compromiso con niñas, niños y jóvenes de la comunidad.
Durante los entrenamientos, mientras las y los alumnos escuchan indicaciones, repiten movimientos y responden con energía, su bebé observa el ritmo de la clase. Hay momentos en los que sonríe al escuchar las voces o se emociona con el ambiente del entrenamiento. Para Ana Yenci, esos pequeños gestos se han convertido en una parte importante de esta etapa, no solo está enseñando taekwondo, también está mostrando, desde lo cotidiano, que la disciplina y el amor pueden convivir en el mismo espacio.
Convertirse en mamá le cambió la forma de organizar su tiempo, sus metas y sus rutinas. La maternidad le trajo nuevos retos, pero también una motivación más profunda. Hoy, cada entrenamiento y cada clase tienen un sentido distinto, porque su hijo está presente en ese camino. Ser mamá de tiempo completo, entrenar, cuidar de su hogar y cumplir con sus clases exige organización, paciencia y mucha voluntad. Ha tenido que aprender a no exigirse de más, a detenerse cuando su bebé la necesita y a entender que avanzar más lento no significa dejar de avanzar.
Su día comienza desde temprano, la natación forma parte de su rutina semanal, tanto en el mar como en alberca, y el taekwondo sigue siendo una práctica constante para mantenerse activa y preparada. Antes de llegar al Centro Comunitario, organiza lo necesario para que su bebé esté cómodo y tranquilo durante la clase.
El taekwondo llegó a la vida de Ana Yenci a sus 24 años, cuando se acercó a esta disciplina buscando aprender defensa personal y sentirse más segura. Con el tiempo, encontró mucho más que una práctica deportiva, ganó confianza, fortaleza física y mental y una forma de crecimiento que terminó marcando su vida. Dentro del Instituto Mexicano MooPalkwan se formó no solo en la técnica, sino también en valores como la perseverancia, el respeto y la disciplina, los mismos que hoy transmite en cada clase.
Antes de convertirse en maestra, comenzó apoyando a sus propios maestros, ahí descubrió que enseñar también podía ser una vocación, especialmente al trabajar con niñas y niños pequeños. Verlos aprender poco a poco, ganar seguridad y disfrutar el entrenamiento le mostró que el taekwondo podía convertirse en una herramienta para acompañar procesos personales y así su camino como maestra inició formalmente al recibir su Cinta Negra 1er Dan. Actualmente es Cinta Negra 2do Dan y continúa preparándose como atleta, maestra y mamá.
Hace ya dos años que imparte clases en el Centro Comunitario, un espacio donde ha encontrado la oportunidad de aportar algo positivo a la comunidad. Para ella, enseñar ahí significa abrir un lugar seguro para que niñas, niños y jóvenes aprendan disciplina, respeto, defensa personal y trabajo en equipo. También representa la posibilidad de construir un ambiente cercano, donde el deporte se vive como convivencia y como formación.
En su vida, la fuerza también tiene rostro de mujeres: Ana Yenci reconoce el apoyo de la maestra Maricela Alarcón Quezada, directora de MooPalkwan Zona Sureste, por brindarle la oportunidad de trabajar en conjunto con Convivencia A.C. y seguir creciendo en esta labor, además de encontrar inspiración en su mamá y en su suegra, a quienes reconoce como mujeres trabajadoras y fuertes. De ellas toma ejemplo para la mujer y madre que desea ser: alguien capaz de cuidar, aprender, sostenerse y seguir construyendo sus propios sueños.
Ana Yenci sabe que convertirse en mamá transforma la vida y que muchas veces obliga a reorganizar prioridades, pero también cree que no debe significar renunciar a lo que se ama. A veces el camino cambia, se vuelve más lento o requiere más esfuerzo, aun así, cada pequeño paso cuenta. Para ella, una mamá que cuida de sí misma y lucha por sus metas también enseña a sus hijos una forma valiosa de vivir: la de no rendirse.
Desde Convivencia A.C., reconocemos la labor de la maestra Ana Yenci y de todas las personas que, con constancia y vocación, hacen de los Centros Comunitarios espacios de aprendizaje, encuentro y crecimiento. Su historia nos recuerda que el bienestar de una comunidad se fortalece con acciones diarias, con compromiso genuino y con la voluntad de seguir construyendo un mejor entorno para todas y todos.

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